Mercadillo "Starokonsky"

Raskydalivska St. 31, Odesa

El mercadillo Starokonsky, o comúnmente conocido como Starokonka, es uno de los lugares más vibrantes y llenos de color local de Odesa. Aquí vienen los coleccionadores en busca de las cosas raras, y los turistas para los cuales el mercadillo es un tal museo al aire libre cuyas muestras enseñan la historia fascinante, la vida cotidiana, las costumbres y el carácter de los locales. Hasta la revista de autoridad Forbes incluyó el mercadillo de Odesa en su lista de los mercados más curiosos del mundo.

Este mercado sin la menor duda leyendario fue concebido en 1832 por las autoridades municipales. Entonces ellos decidieron asignar un lugar para la venta de caballos y ganado en el famoso distrito de Moldavanka. A mediados del siglo XX, el mercado especializado mudó a otro lugar, localizado a una escasa distancia del mercado Privoz, y la plaza comercial, reacondicionada para la venta de los alimentos, fue bautizada el mercado Starokonsky.

Con la marcha de tiempo, las calles adyacentes al mercado acogieron un mercadillo que dentro de poco se convirtió en un lugar neurálgico para los locales y huéspedes de la ciudad. Actualmente, ocupa unas manzanas y abunda en los tesoros y rarezas. Como el ordinario mercadillo, Starokonka carece de los mostradores y quioscos: unas de sus mercancías están en el asfalto, otras están colgadas en ventanas, paredes de casas, verjas y árboles. Uno puede encontrar lo que quiera: de los artículos plásticos de dos quesos a las antigüedades valiosas.

Unos buscan los discos de vinilo, otros cámaras fotográficas soviéticas, famosas por su alta calidad, a unos les interesa los signos, medallas y monedas. Pero la mayoría de los turistas vienen a Starokonka para adquirir los originales suvenires de Odesa: tarjetas de la época de anteguerra, broches antiguos, candelabros de bronce o samovar. Entre montón de las cosas más distintas –sombrillas chinas, muñecas alemanas, vestidos clásicos y utensilios– se puede encontrar los artículos más inesperados como caja de té de Ceilán de la época del Imperio ruso, o un libro publicado en 1877. Por cierto, para aquellos que aprecian la literatura, el mercadillo Starokonka es un auténtico paraíso donde se puede encontrar ediciones raras de todo el mundo.

Los precios en el mercadillo de Odesa son bastante moderados y dependen mucho de la calidad de la mercancía y el humor del vendedor. A propósito, es necesario regatear mucho, ya que a los locales les gusta este proceso: los comerciantes de Starokonka suelen decir: “¿Acaso venimos para vender? ¡Venimos para conversar!”

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